miércoles, 19 de diciembre de 2012

Haikus

Cabalgo
 en mi bayo
Ambos a prisa
Contra el viento.

Las montañas violetas
Verdes, blanquecinas, frías
 Mi mula y yo ensimismadas.

Tercera edad, adultos mayores
¿por qué les cambiamos nombre
A los viejos?
                                   
  Llegó Manuela
  Ahora las paredes
  Se llenaron de stikers

El trino de los pájaros
Inunda la mañana
¿dónde van?

  Helada de julio
  Solo un zaguán
   Los cobija,
  Les  da calor.

Brama el  río,
 Muchos sueños
 Partirán con él.
                     
 Calles grises
 Cielo gris
 Mi ánimo entre grises.

Silencio de pájaros
Es invierno
Los aleros, refugio de abandonos.

Colores anaranjados, rojizos
 apenas sombras,
 La tarde nos colorea.

Las cumbres reflejan
la agonía del sol.

Tu rostro trasunta
 El camino recorrido
Pero más el no vivido.

No espero el regreso
Pero sí los recuerdos
Porque los llevo conmigo.

Apego, desprendimiento,
Es la constante para seguir viviendo.

Ventanas  enrejadas
Negras, grises, verdes,
Pero siempre rejas
Adentro, nosotros.
                  
Marchas y contramarchas,
El pueblo  aprendió de sus gobernantes.

La rosa amarilla es tan frágil,
Que una brisa
Dejó una alfombra amarilla
A sus pies.

Tercera edad, viejos, mayores,
Nos designan.
Los sobrevivientes, esperan.

             María Luisa Vargas


HAYKUS

Aquí y allá
tu perfume virreina
me dormirá
 

Como las olas
bailas bella doncella
coral del arte
 
 
Sólo te miro
hablándote suspiro
muñeca fina
 
 
Tierna semilla
labios de miel de caña
no me regañes
 
 
Collar de perlas
adornan tu escote
de terciopelo
 
        
Huellas dejaste
te llaman maltratada
cerco dorado
 
 
La aliviada
miraba de reojo
techos y patios.
                                               I.D./2012
 
 
 
 
                                  
                                                                                                                     

HISTORIAS EN EL TIEMPO

Una sucesión de minutos, horas días meces y años que van filmando una película, que podemos sentarnos como ahora y hacer un viaje al pasado, al principio pensé, yo no recuerdo NADA. Pero al ver la ayuda de la profesora, pasaban frente a mis ojos los momentos vividos, emociones a veces alegres otras penosas, pero lo importante es la actitud que podamos tomar frente a la vida en el momento de decidir  que puedo hacer con la línea de mi existencia, una línea que parece un camino algunas veces asfaltado con espinas y otras veces con los pétalos de las rosas.
El camino puede tomar  la forma de una piola para saltar por arriba con los chicos y con mucho entusiasmo cuando saltábamos sin perder por un largo tiempo, hasta que el cansancio nos ganaba, también podíamos poner la cuerda bien tensa e irla bajando hasta ver hasta donde podíamos pasar por abajo, el desafío era pasarla y había que pensarla mucho, la respuesta era: ¡como gusanos!, pero la ropa quedaba siempre descosida por algún lado además absorbía toda la tierra de la vereda, lo que significaba una fuerte reprimenda. El asunto era hacer equilibrio entre una travesura y otra; esperando que se calmaran los ánimos. Y volvíamos a la carga con la Preciosa, compañera de grandes aventuras, silenciosamente subíamos por la escalera a la terraza, nos trepábamos al parapeto de la pared que hacía de baranda, y mágicamente todo se convertía en un grandioso circo donde preciosa y yo caminábamos por el parapeto, que en ésos momentos era un alambre bien estirado, el extraordinario público del vecindario cuando comenzaba la actuación, corrían en silencio a avisar a mis papás, que al escuchar la noticia de la “función”,  les faltaba las piernas para subir las escaleras, y ya arriba mi madre me decía con tono “dulce, conciliador, asustado, sin  aire”. . . Albita, bajá despacito mamita, la preciosa puede caer como la vez pasada, te cuerdas? Los cables del tendido eléctrico la bajaron hasta el piso, luego tuvimos que pagar para que los arreglaran, ¡hijita hay que cuidar a preciosa, no te asustes y vení mamita!. . . Siempre pensaba que mi mamá era loquita, cuando lograba agarrarme, la primera mano era suave y cariñosa hasta que podía asirme con fuerza (para que no escapara) y su otra mano caía con toda la fuerza que podía sobre mi almohadón donde terminaba mi espalda, así siempre pensaba de niña ¡qué falsa es mi mamá! . . . Hijita, mamita, donde está su amor?. (Demás está decir que me enojaban los vecinos también, eran CHISMOSOS, pero otra vez había que esperar que las aguas se calmen, todo enojo llega a su fin, mientras tanto, saltaba en la cama de los papás. . . pero cuando escuchaba que venía mi mamá me metía debajo de su cama, la escuchaba decirle a tía Zairita (nuestra mama cómplice) , “esta chinita algo anda haciendo, mira la cama! , un día me di cuenta que había crecido, pues no podía salir de abajo de la cama.
Trepaba en todo lo que podía, a mi hermano mayor César le compraron un caballo, estaba de moda en el pueblo que los jovencitos tuvieran caballo ya que en el ingenio se abrió un club hípico y “había que lucir”, ¡Para qué vi pasar a Fidel en el caballito! , como buena mezquina le dije, ¡“Fidel dame el caballo”!
---Albita, está sin montura y te podes caer
Pero yo era orgullosa, soberbia etc. Cómo me viene a decir ¡a mi!. . . te podes caer. Yo quería quitarle el caballo. Me subo, sin montura, el caballo da dos pasos y caí para el otro lado, los papás habían viajado, la tía Zairita me lleva rápido al médico, resultado dos huesos quebrados del brazo derecho.
---Qué le digo ahora a tu mamá cuando venga, ya estará por llegar!  (Pobre Zairita, siempre tratando de sacar las papas del fuego)
¡Llegan mis padres!. . . bueno acá estoy salvada, en el  médico no dirá nada mi mamá Sra. Malvada!  Y con su tonito cariñoso.
---Hijita cómo pudo pasarte esto?
---Lo que va a pasar, pasa!  Fue mi atrevida e irónica respuesta.
Ahora que lo pienso, que paciencia la de mis papás y la de tía Zairita. (menos mal que yo no era mi mamá.
Aunque no lo decía pensaba en el motivo de mi quebradura, ¡treinta días para pensar, y leer! Y descubrí allí la causa  de mi “desgracia”: La necedad de una niña mal criada, orgullosa, envidiosa y mezquina para adornarla mejor.
Tenía que usar la experiencia vivida y comencé a acomodarme dentro de los cánones familiares...  ¿tendría diez años? El porrazo tuvo el poder de hacer clic en mi cabeza.
Por fin llegó la tranquilidad para mi progenitora, la CHINITA INDOMABLE, día a día se volvía una señorita, apaciguada, pensativa (no sabía entonces que me había analizado rústicamente) y comencé a prestar atención a las personas que me rodeaban, y descubrí algo hermoso en los ojos de mamá,...¡ahora me miran con ternura!
ALBA A.VACAFLOR

POEMAS  HAIKU

Los  arboles se visten de rojo
Cuando el otoño
me abraza  


                         -..-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Las mariposas
Vibran al compás
del viento


                            -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
 Mi  cuerpo se   estremese
 Con el correr
del rio

                            

-.-.-.
-.--.-.-.-.-.-.-
                                                                                      IRMA        (I:T:V)

Mis Haikus



A veces
la primavera
estalla en el alma

Cuatro amigas
y seis décadas de transitar la vida

Siempre
hay un viaje hacia el alba

El plomo y diluvio
de la tarde
se fusionaron en el arco iris

La sirena de
ese barco se
llevó mi ilusión



Tu abrazo
fue como el verano
que partió

Soy sólo el
recuerdo de aquel
verano que no fue

La alfombra
ocre del jardín
arropó al pequeño gorrión

No pienso
sólo siento
los aromas del atardecer

 


ABSTRAIDA

Estaba yo como una roca, indiferente y áspera por los reveses de la vida, esperando despertar del letargo de quietud. La existencia misma pasaba ante mis ojos abstraídos. Hasta que un Ser, al verme raptada, detuvo,  y golpeó en mi, dejando gruñir sus olas como un mar bravío….
M.O. A. ( marita )