Cabalgo
en mi bayo
Ambos a prisa
Contra el viento.
Las montañas violetas
Verdes, blanquecinas, frías
Mi mula y yo ensimismadas.
Tercera edad, adultos mayores
¿por qué les cambiamos nombre
A los viejos?
Llegó Manuela
Ahora las paredes
El trino de los pájaros
Inunda la mañana
¿dónde van?
Helada de julio
Solo un zaguán
Los cobija,
Les da calor.
Brama el río,
Muchos sueños
Partirán con él.
Calles grises
Cielo gris
Mi ánimo entre grises.
Silencio de pájaros
Los aleros, refugio de abandonos.
Colores anaranjados, rojizos
apenas sombras,
La tarde nos colorea.
Las cumbres reflejan
la agonía del sol.
Tu rostro trasunta
El camino recorrido
Pero más el no vivido.
No espero el regreso
Pero sí los recuerdos
Porque los llevo conmigo.
Apego, desprendimiento,
Es la constante para seguir viviendo.
Ventanas enrejadas
Negras, grises, verdes,
Adentro, nosotros.
Marchas y contramarchas,
El pueblo aprendió de sus gobernantes.
La rosa amarilla es tan frágil,
Que una brisa
Dejó una alfombra amarilla
A sus pies.
Tercera edad, viejos, mayores,
Nos designan.
Los sobrevivientes, esperan.
María Luisa Vargas
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